
Esta historia que se narra a continuación le ocurrió a una persona a la que conocí brevemente.
Resulta que un día Gaby salió del colegio como todos los días, pero ese día, por alguna extraña razón, decidió tomar un camino diferente. Después de caminar unos minutos, vio a una niña llorando y Gaby le preguntó qué le pasaba. La niña señaló con el dedo una vieja casa y entre lloriqueos le explicó que su gato se había metido allí, la niña no quería ir a buscarlo, tenía miedo, se le veía muy aterrada.
Amablemente Gaby, que era muy buena persona, decidió ayudar a la niña y buscar al gato.
Al llegar a la entrada, la puerta estaba abierta y no había nadie en la casa por lo que decidió entrar. Ya estando dentro, la puerta se le cerró de golpe, a pesar de ello Gaby decidió continuar adelante, de pronto apareció el gato corriendo por las escaleras, Gaby lo siguió, al llegar al segundo piso, el gato estaba allí, en medio del pasillo mirándola fijamente, parecía como si el gato la hubiera estado esperando y cuando Gaby se le acercó para tomarlo, éste escapó hacia una habitación que tenía la puerta entreabierta.
Al entrar en la habitación, Gaby se quedó sorprendida, era la habitación de una niña, tenía las paredes forradas de papel rosa y unas repisas llenas de preciosas muñecas que miraban fijamente a los intrusos. Pero Gaby no se sorprendió por la cantidad de juguetes que habían en la casa, ni tampoco porque un caballito de cartón balanceaba solo misteriosamente. La habitación, a diferencia del resto de la casa, estaba nueva, como si el tiempo no hubiera pasado.
De pronto fijó la mirada en una foto, se podía ver a una familia, al parecer el padre, la madre y su hija, la niña que ahora estaba allí en la calle esperando que le recuperara a su pequeño gato.
Gaby se empezó a asustar de verdad, todo esto ya no le gustaba, así que decidió volver sin el gato y escapar de aquella casa antes de que ocurriera algo. Al darse la vuelta para salir, ahí estaba la chiquilla, pero ahora se le veía ensangrentada y sollozando replicaba: "¡ELLOS ME MATARON!, ¡Y TAMBIEN LO HARAN CONTIGO!".
Al día siguiente encontraron el cuerpo de Gaby, igual como se encontró el de aquella niña muchos años atrás.
Se preguntarán cómo sé esta historia. Y bien, he de admitir que yo soy aquella niña y que si lo confieso es porque quiero que me traigas a mi gato…